Lo enigmático que hace al otro visible por lo invisible, lo que lo vuelve deseable, es su condición de inimaginable; que le da la forma para la mirada que lo captura -y que es a su vez en esto capturada- de planeta inconquistable incluso siendo seducido. Su ajenidad es lo que lo hace portador de las fantasías, fantasías estas que son un cúmulo de lo propio, que se aventuran a contornear lo otro y lo del otro, a poseer lo inapropiable, traspasarse fantasiosamente al terreno de lo intransitable.
Fantasear es suponerse develando los misterios que son sugeridos vestigios y se entrevén como desvistiéndose detrás de una persiana o de un biombo ribeteado, que con sus tramas nos invitan -nos imponen de cierto modo- a completar la imagen, la idea de ese Todo inabarcable que es el otro.
Las fantasías nos invitan o tan sólo nos tientan a investigar las semejanzas y diferencias ansiando la coincidencia; pero al cabo, no habrá comparaciones posibles. De ese modo las semejanzas no serán tales y las diferencias, todas. La coincidencia entonces se inventará a sí misma, sin paralelismos, trajeándose con su carácter visible; La sorpresa.
Allí donde lo propio no alcanza para imaginar, donde no es posible determinar en lo reductible, donde el entendimiento no basta, surge lo deseable.
Quizá lo comprensible y lo conciliable de la idea que se va construyendo al compartir, aquello que entendemos reconocer, sea lo que nos permita desestigmatizar lo desconocido como foco de temor y transforme ese desconocer en ansias de aprehender comprendiéndolo, como un impulso arponero que en realidad te envuelve en el desvelo de influenciarlo, como un primer motor de invasión de lo ajeno que, develado, se traduce en una necesidad de ser invadido a su vez. De ser habitado. Donde el otro es bitácora, testigo y actor productor, de nuestro pasar por lo “Nuestro”.
Al fantasear nos procreamos emociones fecundándolas en construcciones de momentos compartidos que, son en realidad, consigo mismo. Monólogos en el espejo, escenas donde -cual guión improvisado- nos vamos intercalando en esos protagónicos falseados, puesto que difícilmente somos esa fantasía que se suscita de nosotros mismos. En la fantasía no se haya lo imprevisible, lo influenciable de lo que se percibe ajeno-compartido, y es entonces cuando nos descubrimos inimaginables, es entonces cuando la conjunción del momento se nos presenta como inapropiable y es en este descubrirse “por conocer” que surge lo deseable.
Las emociones fantaseadas tienen como particular que están hibridas de saberse generadas por acciones abstractas, son momentos móviles y por ende no vividos, son sentidas desde lo no vivencial.
Esas emociones que vienen a saltar las distancias, vienen, por decirlo de algún modo, para saciar lo insaciable, con prescindencia de lo imprescindible, y devenir así, a lo inexistente en asible, haciéndolo dentro de sí. Esas emociones que se funden en la compañía en la tramoya y la soledad melancólica, que nos decepcionan en lo iluso de lo ilusorio que al cabo no complacen al deseo, y por ende no lo extingue, sí lo regeneran, siendo esto último lo que nos predispone a sentir al compartir.
El fantasear reaviva el deseo de vivir lo deseado, paradójicamente, canalizándolo en "inconsumable" suceso consumado; entiéndase que ambas, inconsumable-consumado, que pareciesen entrar en contradicción, no se anulan una a la otra, por ser ambas una ambivalente condición intrínseca del "suceso" imaginado. Lo deseable surge allí, en el asombro de que el otro es -en realidad- inimaginable, al descubrir que lo compartido es conquistable pero no movible, y que justamente es este cogobierno en la creación lo que nos incita a la fusión de fantasía-realidad. Creación que tiene la maravillosa facultad de ir creándonos en cada tramo mientra nos adiestra en el arte de vivir el tiempo, la más maravillosa de las creaciones, la del Momento.
Y considerando al Otro, al fin y al cabo, como un Todo incomprensible en ambas acepciones del término, pero dable a conocer como el mismo y distinto cada vez, y por ello deseable, me animo a proponer que fantasearlo es inventarse al revés;
Fantasear es iniciar la búsqueda de “La imaginada” al saberse desconocida ante el asombro del encuentro con lo inimaginable.
Y todo este entretejido que intenta intelectualizar -imposible al fin y al cabo- las hiladas emociones y sus tramas, es para decir que sí;
Me envuelvo en este asombro, para nada abstracto, de desear sin comprender cual es el misterio que me enciende y me mantiene prendida, palpando a tientas el palpitar de lo invisible, seducida...

14 comentarios:
Hago uso del primer comentario por una bella causa que lo amerita; la hermosísima foto del fuego y asimismo la que ostenta la entrada anterior son de autoría de mi Gran Amigo, Alvi Mondelli;
Gracias por éstas,
y por estar siempre en el abrazo...
DONDE EL ENTENDIMIENTO NO BASTA SURGE LO DESEABLE.
No será que por eso que Dios o el Universo para lo no creyentes, creó éste estado de las cosas todas, y que esto que llamamos vida es inconclusa y no perfecta, precisamente por no serlo, y que alguien o algo nos dirá un día si es que existe allí el día, miren esto es la vida no lo que ustedes pasaron, y que esto que está entre luces y tinieblas, es una punta del iceberg, una vez se me ocurrió pensar que la fantasía es aquello que ni el mismo Dios sabe lo que seré yo mañana, y la tuve que descartar porque no se ajusta a mis creencias religiosas. Y si el entendimiento no basta (como creo ) este no es idóneo y mientras exista lo deseable el entendimiento el razonar humano, aunque parezca contradictorio está muerto ( no dejo de olvidarme que precisamente lo contradictorio a lo ya establecido es lo que ha generado nuevas ideas y caminos inesperados por falsos o acertados) Es decir suena duro pero vivimos una vida ya muerta, y creo que eso hace ver el libro más leído del mundo, al prometer un paraíso. Yo no concibo la vida real (no esta9 como que viva afanándose, deseando y en este caso cosas perecederas, el hombre corre tras el dinero, por ejemplo, eso demuestra nuestra total falta de entendimiento del universo, y si se agranda esa brecha, más surge la fantasía, el sueño, la imaginación, el deseo, si el hombre cambiara el rumbo, cosa difícil, ya que debería dejar o revertir sus pasos sobre sus ideas, que no son otras que las de asirse a una balsa flotando en las aguas, porque es lo que ve, lo otro es abismo, es decir una evolución material, por eso perecer sin descubrir el fondo del asunto, porque ese es su destino ya que lo material es perecedero, se transforma pero en un círculo sin fin, pero lo bueno no es dar vueltas, es ir por una línea recta viendo a derecha e izquierda, y que las cosas no se repitan. Estoy seguro de que hay vida allí afuera, que sabe de otros caminos, más interesantes. Por eso para el hombre las cosas se consuman, y vuelven a repetirse, porque lo que se repite es malo, lo único es lo verdadero. En cierta forma me confundo, es que sacas esos temas tan intrincados, que son apasionantes, porque son de mi gusto, y no es fácil debatirlos carta para aquí y carta para allá. Eres una fantasía jajaja, me atrapan tus palabras pero me cuesta entenderte. Si ves viable luego quita el comentario ya que quedó muy extenso y ocupa mucha página. Tengo un libro que habla sobre estos tópicos, recopilo algo y te lo mando por correo ok. Besos. jorge
buenas Jorge; el comentario quedará, espacio aquí sobra para las palabras habladas, sigo leyéndolo mientras espero el mail siendo una nueva forma de conversar...;)
Interesante...
Me gusta lo invisible, sobre todo cuando uno sabe que "está" en algún lado.
Y en cuanto al deseo, sólo diré que es lo que nos mueve a pensar mundos mejores, la inteligencia piensa una situación y el deseo trata de ser un paso más para alcanzar lo que queramos. Después de ambas, será la acción.
¡Saludos!
(Vi la frase de abajo de tu blog, ¡muy buena!... y te respondí en el mío, al respecto de lo que habías comentado).
Adrianófanes...buenas buenas...
creo que el deseo va un paso más, a veces va y hace uso de la inteligencia para ir hacia allá; y hay de las otras, donde no le queda más que darle de trompadas para traspasarse; porque sí, no pocas veces el deseo es indeseable para la inteligencia,
y viceversa...
Se me ocurre al pasar, tal vez por azar y quizás por convicción, que el fuego que nutre esa imaginación abarrotada de deseos es cause y efecto de la condición de inasible del objeto deseado... Así las cosas, "lo" deseado está casi en su totalidad en el plano de los supuestos, pero "el" deseo es tan real que hasta tus propias manos te traicionan.
Buenas Jack;
sus comentarios como siempre, un placer el leerle
... y no, no creo que lo inasible sea una condición necesaria, condición por azar tal vez, quien sabe, de todos modos, si así fuere, lo deseable lo es o no lo es, no se puede remediar por conveniencia ni por sensatez. Y si de calcular lo asible, y lo que no, se tratare al desear, alguna vez le erraré al probabilismo (siendo el error de cálculo algo de lo más probable) y ahí veré...
besos
Visto de ese modo, a veces "errar" es tan deliciosamente humano... y deseable.
Y visto del modo que tú lo dices... "deliciosamente" es una palabra que lo hace todo tan deseable...
Làstima que la mayorìa de las veces la fantasìa no hace encastre con la realidad y es ahì donde el hechizo de todo enigma se rompe...
Se rompe para los ojos,porque existen algunos pocos que saben ver màs allà capturando la belleza sublime del alma,que en verdad es lo que trasciende de nosotros...
P.D.:Y me quedè atrapadìsima en tus ùltimas palabras!!!
Nunca pensè en fantasear como efecto inverso de concluir por fantasearse y me encantò!!!!
Tal vez,si nos lo planteamos asì podamos resolver mucho mejor ese IMprevisible resultado boomerang...
Seducir...
SeducirSE...
SeduciDOS...
SeducirNOS...
TE DEJO UN MONTONZO DE MUACKSSSSS!!
Y mil disculpas por esta tardanza en visitarte pero BLOGINES parece que olvidò avisarme... ;)
Gabu!!! como diría Alex, talcualmente, es así de (im)previsible lo que será y lo que no, pero también es verdad que no se rompe, o de lo contrario se rompe para volverse armar y así infinitas veces, eso que dices se aprende o no en el trayacto, hay que darse sin romperse así no haya al final encastre y sí mucho castre jaja...
besoabrazo grande para vos!!!
Puffffffffff!!!
TRENIS,en alguien con mi intensa (asì me bautizò ALEXITA y cuanta razòn tuvo),personalidad imposible darse sin dejar mucho de mì...
P.D.:Y aunque en la vida se va aprendiendo,hay cosas muy de uno que no cambian jamàs,como por ejemplo dejar un pedacito de alma en cada ser que se deja ingresar en los afectos,tal vez el dìa de mañana esto resulte una gran e irrecuperable pèrdida ò tal vez la vida me sorprenda una vez màs...
Quièn lo sabe [¿?]
OTRO BESOTE FUERTE ♣
nos seducen los misterios, porque fantasear con los enigmas, es un camino que no tiene límites
Gabu;
nunca es pérdida, porque dar es darse y que la vida nos sorprenda para mí es de lo deseable... y sí, sensitiva e intensa... sería de esas cosas que, afortunadamente, no has de cambiar jamás:)
Chirus! la fantasía vista como un camino que no tiene límites... sí algo de eso hay... que misterio lo que nos incita a fantasear... aquello que nos provoca a caminar así, como encendida... besos
Publicar un comentario en la entrada