jueves 13 de octubre de 2011

Revoloteo


Todavía revoloteo en aquella ventana, confundiendo el cristal con el cielo.
La puerta permanece abierta, todavía, como entonces, ocultándome el celeste mostrándome su suelo.
Cuántas veces quise ser pájaro, y sin embargo, ya comprendo, nunca he dejado de serlo.

Aquella mañana el pájaro voló.
Y yo revoloteo.

(Livianos, deberíamos andar livianos si en verdad quisiésemos volar como los pájaros
Despojarnos de todo nuestro peso, andar livianos, ya no querer ser pájaro; ya comprendo)


Ya quiero volar como mi vuelo.
Que mi regalo siempre te acompañe
Y que lo vivido nos impulse en ascendentes y ligeros aleteos.