Todavía revoloteo en aquella ventana, confundiendo el cristal con el cielo.
La puerta permanece abierta, todavía, como entonces, ocultándome el celeste mostrándome su suelo.
Cuántas veces quise ser pájaro, y sin embargo, ya comprendo, nunca he dejado de serlo.
Aquella mañana el pájaro voló.
Y yo revoloteo.
Y yo revoloteo.
(Livianos, deberíamos andar livianos si en verdad quisiésemos volar como los pájaros
Despojarnos de todo nuestro peso, andar livianos, ya no querer ser pájaro; ya comprendo)
Ya quiero volar como mi vuelo.
Que mi regalo siempre te acompañe
Y que lo vivido nos impulse en ascendentes y ligeros aleteos.
Despojarnos de todo nuestro peso, andar livianos, ya no querer ser pájaro; ya comprendo)
Ya quiero volar como mi vuelo.
Que mi regalo siempre te acompañe
Y que lo vivido nos impulse en ascendentes y ligeros aleteos.
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